martes, 21 de septiembre de 2010

El pelígro de las bombas nucleares caseras

CÓMO FABRICAR UNA BOMBA NUCLEAR CASERA

Osama Bin Laden aún no ha logrado lanzar un ataque nuclear, pero no es porque no pueda. Con uranio enriquecido, algunos materiales militares disponibles en Internet y un pequeño grupo de terroristas, podría montar una bomba atómica en cuestión de meses. Y así es como ocurriría.

Unas 3.000 personas murieron hace cinco años cuando un grupo de terroristas estrelló cuatro aviones contra el World Trade Center de Nueva York, el Pentágono y un campo en Pennsylvania. Sin duda aquel ataque terrorista fue una tragedia horrible, pero podría haber sido aún mucho peor. Ocho años antes, unos lugartenientes de Osama Bin Laden se entrevistaron con un oficial del Ejército y ex ministro sudanés llamado Salah Abdel al Mobruk. A cambio de un millón y medio de dólares, este militar les ofreció uranio con un grado de enriquecimiento suficiente como para ser usado en armas nucleares. Les mostró un cilindro de casi un metro de longitud, y los emisarios de Al Qaeda aceptaron el trato, ya que a fin de cuentas, como dijo uno de ellos, "con uranio es fácil matar a más gente".

Al final resultó que el cilindro no servía para hacer una bomba. Pero si hubiera contenido uranio altamente enriquecido, y si los hombres de Bin Laden hubiesen conseguido usarlo para construir, transportar y hacer explotar un artefacto nuclear, la historia habría sido diferente: el 11-S se recordaría como el día en que murieron cientos de miles de personas.

El interés que desde hace tiempo viene mostrando Bin Laden en desarrollar armas atómicas es muy preocupante, y el intento de comprar uranio a los sudaneses no fue, ni mucho menos, un hecho aislado. Agentes de la base han intentado adquirir material nuclear en repetidas ocasiones. En agosto de 2001, un mes antes de los ataques del 11-S, el terrorista saudí recibió la visita de dos antiguos funcionarios del programa atómico paquistaní, y les pidió ayuda para reclutar a otros científicos de ese país con conocimientos y experiencia en la construcción de ese tipo de bombas. Tras la campaña militar para derrocar al régimen talibán en Afganistán, el Ejército de EE UU se incautó de abundante documentación en un piso franco de Al Qaeda en Kabul, entre la que encontró diseños rudimentarios de artefactos explosivos. En 2003 Bin Laden intentó que un clérigo radical saudí emitiese una fetua permitiendo el uso de armas de destrucción masiva, y afirmaba que su obtención era un "deber religioso". El pasado septiembre, sin ir más lejos, Al Qaeda lanzó un llamamiento exhortando a los científicos nucleares a unirse a su guerra contra Occidente. Siempre se ha dicho que los terroristas quieren que les observe mucha gente, no que muera mucha gente, pero los intentos de Bin Laden de comprar uranio altamente enriquecido demuestran que esto no siempre es cierto. Algunos de ellos sí quieren que perezcan muchas personas.

¿Podría Bin Laden, o cualquier otro terrorista, llevar a cabo un ataque nuclear? Algunos piensan que sería imposible, ya que creen, sin razón, que los terroristas carecen de motivación o capacidad suficiente para reunir las modernas y sofisticadas herramientas que harían falta para dicha tarea. Sin embargo, la mayoría de los observadores coinciden en que una bomba atómica es un dispositivo sencillo desde el punto de vista conceptual, que podría ser construido por un grupo pequeño. Al fin y al cabo, la tecnología necesaria para crearla tiene más de sesenta años de antigüedad. De hecho, es probable que sea más sencillo montar una bomba nuclear que desarrollar armas químicas o biológicas.

EL VALOR DE UNA BOMBA ATÓMICA
¿Estarían dispuestos los terroristas a construir armas nucleares? Es de suponer que algunas organizaciones violentas pretenden matar a tanta gente como sea posible al mínimo coste. Al igual que a cualquier empresa u organismo, a los grupos terroristas más sofisticados les preocupa el balance "coste-efectividad" de sus actividades, por truculentas que éstas sean. Atentados similares pueden ocasionar muy diferente número de víctimas según cuál sea el blanco. Por ejemplo, los explosivos que estallaron en el Hotel Marriot de Yakarta (Indonesia) en 2003 causaron pocas víctimas en comparación con la bomba del año anterior en Bali, a pesar de que se trataba de artefactos bastante parecidos. En todo caso, si analizamos los ataques en su conjunto, vemos que la relación entre costes y víctimas sigue una curva sencilla. El desembolso por baja sube a medida que aumenta la envergadura de los atentados, desde los relativamente baratos de Madrid —que costaron menos de 10.000 dólares (unos 8.000 euros), lo que significa alrededor de cuarenta euros por víctima— hasta los del 11-S, en los que los terroristas gastaron entre 400.000 y 500.000 dólares, es decir, unos 170 dólares por víctima.

Habrá quien alegue que al considerar los atentados en términos de relación coste-víctimas obviamos el hecho de que los grupos terroristas persiguen fines esencialmente políticos. Los datos sugieren que, en ocasiones, Al Qaeda está dispuesta a pagar un sobreprecio significativo por atacar blancos espectaculares y fuertemente protegidos, como embajadas o barcos de guerra que, aunque causan pocas víctimas, tienen gran trascendencia política. Por ejemplo, la agresión de octubre de 2002 contra el buque USS Cole en Yemen tuvo un gasto de 10.000 dólares, pero al causar 17 muertes, el coste por víctima se disparó hasta 590 dólares. Sin embargo, un atentado nuclear no acarrearía estos sobrecostes para los terroristas. En términos de gasto por víctima las armas atómicas son baratas y, además, pueden emplearse contra objetivos llamativos. A ello hay que añadir el enorme miedo que provoca un ataque nuclear, un fantasma que amenaza al mundo desde que Estados Unidos lanzó la primera bomba atómica sobre Hiroshima.

Desde un punto de vista estrictamente comercial, es probable que un ataque de este tipo les parezca rentable a los terroristas en términos de coste-efectividad. El terrorismo nuclear presenta un atractivo muy simple que podemos ilustrar con el siguiente caso hipotético: situamos una bomba atómica en una zona financiera llena de gente. Si la detonación falla, la explosión sólo tendrá una potencia equivalente a unas decenas de toneladas de TNT (trinitrotolueno, un explosivo muy potente). Pero, aun así, sus efectos podrían provocar la muerte de 10.000 personas en unas pocas horas, lo cual no sólo es el límite máximo al que puede aspirar un atentado terrorista convencional, sino que excede incluso al número total de víctimas que ha causado Al Qaeda a lo largo de toda su historia.

Y esto sería poniéndonos en el peor caso para los terroristas, porque si la detonación tuviera éxito la cifra de muertos sería 10 veces mayor. Teniendo en cuenta que el coste de la mayoría de los ataques de la red de Bin Laden viene situándose entre cien y trescientos dólares por víctima, construir un artefacto que matase a 100.000 personas por 10 millones de dólares (100 dólares por víctima) resultaría una ganga para un grupo terrorista. Y si la agresión nuclear costase cinco millones de dólares, el desembolso por víctima sería comparable al de las bombas de los trenes de Madrid. Así que, realmente ¿hasta qué punto sería difícil llevar a cabo un atentado de este tipo? ¿Qué tendría que hacer un grupo para construir un artefacto que matase a 100.000 personas por menos de diez millones de dólares?

PROYECTO TERROR
Sin llegar a proporcionar un plan para la construcción y detonación de un dispositivo atómico, veamos cuáles serían los costes que podría conllevar tal proyecto. Suponemos, para este artículo, que los terroristas construyen el artefacto nuclear en el interior de Estados Unidos, aunque las ventajas de trabajar dentro de un país científicamente desarrollado también se obtienen, en gran medida, en Europa, Asia y América Latina. Disponer de energía eléctrica fiable y limpia, así como de gas natural y de proveedores no es posible en Afganistán o en las áreas tribales de Pakistán. Además, obtener los componentes especiales necesarios para su fabricación podría resultar más difícil en el extranjero.

Si el 11-M costó menos de 8.000 euros (unos 40 por víctima), un artefacto que matase a 100.000 personas por 8 millones sería una 'ganga' para los terroristas

Por otro lado, atravesar fronteras nacionales con equipos de alta tecnología despierta todas las alarmas. E incluso en el caso de que lo lograsen, seguiría siendo necesario que algunos terroristas entrasen clandestinamente en EE UU para el ensamblaje, revisión final y colocación del aparato. Una red terrorista quizá preferiría construir la bomba en otro país para no arriesgarse a ser detenido en Estados Unidos (o Europa), pero a efectos de plantear nuestro caso hipotético elegimos un escenario que, al eliminar los riesgos de pasar el artefacto por la frontera, presenta menos incertidumbres para los terroristas.

¿Qué tipo de artefacto nuclear podría plantearse construir una organización terrorista? Hay bombas que pueden generar estallidos enormes, pero resultan complicadas de fabricar. Otras, en cambio, aunque producen explosiones de menores dimensiones, resultan más sencillas de construir. Con el fin de no publicar nada que pueda facilitar el trabajo a los terroristas, se ha elegido para este artículo un modelo de artefacto rudimentario, pero bastante conocido y fácil de conseguir en Internet, que es similar a la bomba atómica que EE UU lanzó sobre Hiroshima.

Consiste en un bloque cilíndrico de uranio altamente enriquecido contra el que se dispara una bala hecha del mismo material. Para ello los terroristas podrían utilizar el cañón de alguna pieza de artillería ligera sobrante, algo que se puede conseguir sin dificultad en el mercado internacional de armas o en Internet por mucho menos de 10.000 dólares. El bloque de uranio dispone de una cavidad para recibir el impacto de la bala y está fijado en la boca del cañón. La explosión de Hiroshima tuvo una potencia de 12,5 kilotones y mató instantáneamente a unas 100.000 personas.

¿Cuánta gente haría falta para construir una bomba atómica rudimentaria? En un informe sobre medidas preventivas contra la proliferación nuclear que realizó la Oficina de Evaluación Tecnológica del Gobierno de Estados Unidos en 1977, se estimaba que un equipo reducido que incluyese a una "persona capaz de buscar y comprender textos técnicos de diversos campos y un técnico multiusos" podría fabricar una con un coste que "podría ser bastante inferior a un millón de dólares". Teniendo en cuenta la inflación, eso sería hoy menos de tres millones de dólares.

Hemos decidido, para este artículo, que nuestro grupo de futuros constructores de bombas tenga el mismo número de integrantes que el que organizó los atentados del 11-S, es decir, 19 personas, que trabajarían en Estados Unidos durante un año. Calculamos que un equipo de tres personas, contratado por 200.000 dólares al año, e integrado por un físico de cierto nivel y dos estudiantes doctorados, sería capaz de tener listo el diseño en un plazo de entre tres y seis meses. Además de este grupo de físicos, el proyecto podría incluir otros pequeños equipos de ingeniería encargados de fundir el uranio, componer un disparador adecuado para la bala detonadora, reunir la masa supercrítica de uranio, supervisar el sistema electrónico y, por último, provocar la propia detonación.


La tarea más difícil, en muchos sentidos, sería fundir el uranio para darle la forma adecuada, ya que se trata de un metal con una temperatura de fusión elevada. El equipo de metalurgia debería incluir al menos una persona con experiencia en técnicas avanzadas de fundición. Probablemente se necesitaría un horno de vacío para reducir la contaminación por oxígeno y evitar que el uranio ardiese, y sería necesario practicar con uranio natural o algún sucedáneo antes de fundir el núcleo definitivo. El grupo podría localizar en Internet un horno de vacío que se ajustase a sus especificaciones, y probablemente adquirirlo por menos de 50.000 dólares.

El corazón de la bomba, el núcleo central que contiene el uranio altamente enriquecido, podría ser fabricado rápidamente. Cuando China construyó su primera bomba atómica en 1964, un sólo técnico, Yuan Gongfu, modeló en una noche el uranio altamente enriquecido usando un torno. Pueden encontrarse tornos nuevos o de segunda mano suficientemente grandes como para acabar de dar forma al núcleo de la bomba en Internet, incluso en eBay, por 10.000 dólares. Probablemente esta maquinaria es tan apta como la que usó Yuan hace más de cuarenta años. No haría falta contar con herramientas automáticas controladas por ordenador. El grupo de terroristas seguramente podría encontrar todos los equipos y aparatos comunes que les harían falta para montar su taller en el departamento de física de cualquier universidad. No se necesitan permisos especiales para comprar ninguna de las herramientas.

Los mecánicos también serían los encargados de diseñar y construir la estructura del artefacto y ensamblar todo el conjunto. Para ello harían falta al menos dos o tres personas capaces de efectuar tareas comunes de laboratorio, como soldaduras. Un miembro del equipo debería tener conocimientos de delineante y, a ser posible, de diseño por ordenador de formas complejas.

Los terroristas no necesitarían crear un mecanismo disparador específico para hacer explotar una bomba atómica. El equipo encargado del dispositivo de disparo probablemente estaría integrado por tres o cuatro personas, al menos una de ellas familiarizada con la balística interna de armas del calibre apropiado. Su misión principal sería encontrar una pieza de artillería sobrante del tamaño idóneo y construir un proyectil. Este tipo de cañones sin retroceso es fácil de conseguir en el mercado de excedentes militares de Estados Unidos y Canadá, si bien se requiere autorización para adquirirlos. Un aficionado no tendría dificultades en restaurar un cañón sin retroceso por sólo unos miles de dólares. Lo más probable es que los terroristas quisieran probar el arma usando un proyectil nuclear simulado, de modo que pudiesen comprobar su velocidad real. Debería ser suficiente con uno o dos disparos. La vida útil del cañón no sería un problema, ya que generalmente aguantan cientos de disparos sin necesidad de mantenimiento. Sería raro que tardaran más de seis meses en adaptar y probar un mecanismo de disparo fiable.

Por su parte, el equipo encargado del sistema electrónico incluiría probablemente a uno o dos técnicos dirigidos por un licenciado en ingeniería eléctrica o física experimental. Su misión principal sería diseñar el sistema de circuitos que carga y dispara el arma en el momento deseado, y evita que el artefacto explote accidentalmente. Además, este grupo tendría que adquirir, instalar y calibrar detectores de neutrones para comprobar el funcionamiento del dispositivo.

Los terroristas también necesitarían disponer de su propio mini Los Álamos, un área extensa y aislada donde llevar a cabo las pruebas. La principal preocupación sería el ruido provocado por los disparos del cañón. Elegimos un rancho de 60 hectáreas en una zona remota (una extensión pequeña en comparación con el rancho de 200 hectáreas que la secta apocalíptica japonesa Aum Shinrikyo, o secta de la Verdad Suprema, compró en Australia). Calculamos que una propiedad de estas características en zonas remotas de Estados Unidos como Texas o Wyoming costaría unos 150.000 dólares, a los que habría que añadir otros 50.000 para construir el horno de fundición, el taller mecánico, el laboratorio de electrónica y otros equipamientos.

Una vez montado, el artefacto nuclear en sí mismo no superaría los tres metros de longitud. Aunque difícilmente cabría en un coche, podrían transportarlo en una furgoneta tripulada, pongamos, por un par de conductores y otras dos personas adicionales para mantener en todo momento vigilada la bomba. Los conspiradores podrían elegir como blanco cualquier gran área urbana, dependiendo sólo de su voluntad para viajar por gran parte de Estados Unidos de forma discreta y sin ser detectados. Es cierto que la fase de transporte de la operación plantearía riesgos importantes: por primera vez habría que desplazar el aparato, muy probablemente a través de la red pública de carreteras, con poca seguridad.

Los terroristas preferirían viajar por rutas frecuentadas para mezclarse con el tráfico. Pero en caso de que el Gobierno se enterase de la trama, trataría de instalar controles selectivos en las carreteras, lo que les obligaría a desplazarse por caminos secundarios, donde es probable que atrajesen la atención de la policía local. El viaje no duraría más de cuarenta horas al volante, por lo que podría completarse en cuatro o cinco jornadas conduciendo de día. Transportar la bomba desde ese supuesto rancho en Wyoming hasta, por ejemplo, Nueva York o Washington en una camioneta de alquiler normal costaría menos de 3.000 dólares.

Una organización terrorista como Al Qaeda podría construir una bomba atómica por menos de dos millones de dólares, el precio del
uranio aparte

Hasta aquí, el proyecto habría requerido la participación con dedicación exclusiva de unas diecisiete personas durante alrededor de un año. La compra de todos los elementos necesarios (desde los terrenos hasta los suministros, el cañón de artillería o el horno de fundición en vacío) es un tema para especialistas, sobre todo porque, según lo establecido por ley, se podría seguir el rastro de las compras. Los terroristas no querrían implicarse personalmente en las compras, así que se necesitarían uno o dos agentes especializados que se ocupasen de las adquisiciones clandestinas. Incluso contado con esto, el equipo implicado activamente en el proyecto no excedería de 19 personas.

URANIO: EL SANTO GRIAL
En resumen, es posible que una organización terrorista como Al Qaeda pueda construir y colocar una bomba atómica por menos de dos millones de dólares, lo cual deja aún bastante margen en nuestro presupuesto inicial de 10 millones para la compra del uranio altamente enriquecido.

Resulta bastante complicado calcular el precio del material fisible. Lo más probable es que los terroristas comprasen uranio en el mercado negro o que intentasen robarlo de alguna instalación poco vigilada. El de material fisible es un mercado peculiar. A grandes rasgos, está formado por una mezcla de delincuentes y estafadores, por un lado, y policías y confidentes por otro.

Sólo se tiene noticia de un caso, especialmente preocupante, en el que unos traficantes hayan obtenido cantidades significativas de uranio altamente enriquecido. Ocurrió en 1994, cuando la policía checa desarticuló en Praga una red de contrabando integrada por ciudadanos checos, eslovacos y rusos. Este grupo había obtenido 10 kilos de uranio, y sus miembros dijeron a los agentes policiales infiltrados que podían conseguir rápidamente otros 30 kilos más. Este caso pone de manifiesto lo difícil que es calcular con precisión un precio de mercado. Aunque los suministradores rusos pedían 800 dólares por gramo, los intermediarios checos y eslovacos duplicaron el precio. A 1.600 dólares el gramo, los terroristas tendrían que gastarse varias decenas de millones de dólares para conseguir una cantidad de material fisible suficiente para hacer una bomba.

Pero si los terroristas subcontratasen la operación de contrabando a alguien que negociase y regatease más de lo que lo hizo la policía checa, probablemente podrían pedir un precio bastante más bajo. El año pasado la Agencia Internacional para la Energía Atómica dio parte de 18 casos documentados de robo de plutonio o uranio altamente enriquecido. Parece claro que hay grupos tratando de obtener material para fabricar una bomba. Por cada intento de robo que se descubre, ¿cuántos pasan inadvertidos?

El intento de Al Qaeda de comprar uranio altamente enriquecido a los sudaneses por un millón y medio de dólares quizá representa una estimación más realista del precio del material fisible, a pesar de que aquel cilindro resultase falso. Desconocemos cuánto pesaba el cilindro ni si Bin Laden consideraba que harían falta más compras, pero podemos suponer que un grupo terrorista necesitaría efectuar dos o tres compras de este tipo por un precio total de entre tres y cinco millones de dólares, supongamos cuatro millones como media.

Puesto que el resto de las compras no superarían los dos millones de dólares, dos cosas empiezan a estar claras. En primer lugar, que lo más costoso (y, por extensión, lo más difícil de la operación) sería adquirir el uranio altamente enriquecido. En comparación, el coste de diseñar una bomba más fiable resulta despreciable. Pensaríamos que, ya que hacemos un trabajo, mejor hacerlo bien.

En segundo lugar, dado que partimos de un presupuesto de 10 millones de dólares, una organización terrorista bien financiada no tiene por qué preocuparse más de la cuenta de que la engañen o le vendan material explosivo falso. Ser víctima de un timo, como le ocurrió a Al Qaeda con el uranio en Sudán, no pondría en peligro la rentabilidad de la operación en términos de coste-efectividad. Puede que el riesgo de comprar uranio falso o de poca calidad simplemente sea el coste de hacer negocios.

Del caso hipotético que acabamos de plantear no se deduce que para los terroristas construir una bomba atómica sería una tarea sencilla o barata. Obtener una cantidad de material explosivo nuclear suficiente para su fabricación sigue siendo el principal obstáculo. Además, no hay muchos grupos terroristas que encajen en nuestro perfil: interesados en causar una matanza, bien financiados y que posean una organización compleja. Nosotros sólo hemos identificado en la historia reciente dos grupos que cumplan las tres características: Al Qaeda y la secta Aum Shinrikyo. Por el momento, Al Qaeda no cuenta con la pericia y los conocimientos técnicos suficientes para obtener el material adecuado. Quizá Bin Laden aún no ha encontrado a su Robert Oppenheimer, el padre de la bomba atómica.

Con el fin de evitar que lo haga, los gobiernos pueden seguir usando sus servicios de espionaje para neutralizar las conspiraciones, y buscar la manera de mermar las fuentes de financiación de los grupos terroristas (a fin de cuentas, gastar entre cinco y diez millones de dólares en matar a 100.000 personas es un chollo sólo si tienes entre cinco y diez millones de dólares para soltar de entrada). Igualmente, pueden continuar con su guerra contra el terror, pero estas soluciones resultan anodinas. En realidad nadie sabe cuánto uranio altamente enriquecido hay en el mundo, o cuánto falta para que los grupos que no deberían tenerlo consigan reunir suficiente cantidad. La aterradora verdad es que los materiales fisibles, incluidos los que pueden emplearse como explosivos nucleares, son una mercancía con la que se comercia y que se transporta de un lugar a otro. Una de las consecuencias de la economía globalizada es que abundan las oportunidades para robar o sobornar a los guardianes nucleares.

En un momento en el que Estados canallas como Irán o Corea del Norte continúan enriqueciendo uranio, resulta aún más difícil controlar el destino de este material. Construir una bomba atómica sigue siendo una empresa cara y compleja que no está al alcance de casi ninguna organización, pero podría convertirse en una oportunidad irresistible para un grupo con recursos financieros que trate de asesinar en masa. Una organización con dinero que pretenda matar a varios cientos de miles de personas difícilmente podría encontrar un método más barato de conseguir sus objetivos que hacer explotar una pequeña bomba atómica. Esto es motivo suficiente para que nos tomemos en serio la amenaza. El hecho de que todavía no se haya producido un atentado nuclear no es razón para que nos consolemos pensando que no se producirá.

Los mejores servicios de espionaje del Mundo

LA LISTA: LOS MEJORES SERVICIOS DE ESPIONAJE DEL MUNDO

En los últimos años, la CIA ha sido la comidilla de la prensa internacional. Desde el 11-S la agencia monopoliza los titulares con sus vuelos, sus cárceles ilegales y sus técnicas de interrogatorio. Pero los servicios de espionaje de otros Estados están también muy ocupados. Esta semana, FP revisa los países que mejor dominan los juegos secretos.

Servicio de Inteligencia Exterior (SIE)

DENIS SINYAKOV/AFP/Getty

País: Rusia

Especialidad: Oficialmente, antiterrorismo y protección de los intereses comerciales rusos en el extranjero. Extraoficialmente, apuntalar el poder político en casa.

Actividades: Rusia tiene una sólida tradición de espionaje, que se remonta a la Checa de la época zarista. Debido al derrumbe de la URSS, el KGB se dividió en organizaciones más pequeñas con múltiples limitaciones. Desde que Vladímir Putin, ex jefe del KGB, llegó al poder, el SIE (SVR en sus siglas rusas) vuelve a pavonearse. Las actividades del espionaje ruso en Estados Unidos han vuelto a los niveles de la guerra fría, según funcionarios estadounidenses. Peter Earnest, director ejecutivo del Museo Internacional del Espía, en Washington, quien se enfrentó al KGB durante sus más de tres décadas como agente de la CIA, comparte esa afirmación. “Son tan importantes hoy como siempre, si no más” , ha declarado. “Rusia no ha reducido sus actividades de espionaje”. Se sospecha que el SIE jugó un importante papel en el asesinato del ex espía Alexander Litvinenko en Londres en noviembre de 2006.

Putin lo ha negado y ha calificado a la agencia rusa como “uno de los servicios especiales más profesionales y eficientes”. En realidad, la agencia de inteligencia rusa se han convertido en uno de los grupos políticos con más poder en la Rusia de Putin, donde ex miembros del KGB ocupan muchos de los puestos más relevantes del Kremlin. Como reza el dicho ruso, no existen los ex chequistas.




Ministerio de la Seguridad del Estado

País: China

Especialidad: Espionaje y análisis industrial y seguridad interna.

Actividades: La estructura del MSE recuerda al KGB soviético: abarca tanto la seguridad interna como el espionaje exterior. Se cree que sus actividades fuera del continente asiático están muy centradas en Estados Unidos, sobre todo en las industrias de alta tecnología y en tecnología militar. En lugar de confiar en unos pocos agentes, el MSE ve a todo el mundo como un agente potencial de inteligencia e información sobre nuevos sistemas armamentísticos, empleando mucho trabajo y mucho tiempo a través de contactos personales. “El espionaje chino es diferente al occidental”, afirma Earnest. “Nosotros perseguimos un secreto que se esconde en alguna parte; ellos buscan números. Recopilan fragmentos de una información y la recomponen”. Las fuentes no se dan cuenta, en muchas ocasiones, de que han colaborado en una misión de un espía extranjero, y los miles de diplomáticos, estudiantes y empresarios chinos que viajan a Occidente año tras año constituyen espías muy difíciles de detectar.

Con este método, Pekín ha logrado descifrar las tripas de numerosos sistemas armamentísticos estadounidenses. Parece que también están acelerando su actividad. En septiembre de 2007, el Pentágono acusó a China de hackear las bases de datos del Departamento de Defensa de EE UU. Los Gobiernos de Alemania y Gran Bretaña han emitido acusaciones similares.




Departamento de Investigación y Análisis (RAW)

País: India

Especialidad: Desestabilizar Pakistán

Actividades: El Departamento de Investigación y Análisis, traducción de las siglas inglesas RAW, se fundó en 1968 para contrarrestar el apoyo paquistaní a determinados grupos militantes dentro de India, pero con los años se ha convertido en uno de los mejores servicios de inteligencia, con operaciones en Pakistán, Sri Lanka, Bangladesh y Nepal, entre otros lugares. Su actividad es especialmente intensa en Bangladesh, cuyo movimiento por la independencia tuvo la complicidad de los servicios de inteligencia indios. Las autoridades de Islamabad responsabilizan a menudo al RAW de los ataques terroristas que se producen en su territorio. Aunque normalmente estas acusaciones se hacen sin pruebas, los servicios de espionaje indios han apoyado grupos militantes en Cachemira, Afganistán y Sri Lanka. Las cosas no han sido fáciles en los últimos años para el RAW. En 1996, la agencia se vio implicada en un escándalo de donaciones ilegales a candidatos estadounidenses al Congreso. Se han desatado escándalos públicos por supuestas infiltraciones de agentes de Washington y Pekín, y los medios ahora reclaman mayor transparencia y regulación de ese Departamento.




Inteligencia Inter-Servicios (ISI)

País: Pakistán

Especialidad: Desestabilizar India

Actividades: Descrito en ocasiones como un Estado dentro del Estado, con muy escasas limitaciones, el ISI es conocido, sobre todo, por el firme control que ejerce sobre la política paquistaní y por su papel como protector de los militares frente a la oposición interna. Pero también se le ha acusado de jugar en ambos lados de la guerra contra el terror, al luchar contra los extremistas islamistas dentro del país, mientras los alentaba en el extranjero. Ya fuera difundiendo propaganda en Cachemira o financiando a los separatistas sij de Punjab (India), los servicios paquistaníes han minado constantemente la estabilidad de India. Nueva Delhi ha acusado al ISI de estar detrás de decenas de atentados terroristas durante años, incluido el ataque con bomba en Bombay que mató en 2006 a 187 personas. Al mismo tiempo, ha combatido contra Al Qaeda y los talibanes dentro de Pakistán, en cooperación con Estados Unidos y sus aliados.




Servicio Secreto de Inteligencia (MI6)

Licencia creativa pública

País: Reino Unido

Especialidad: Antiterrorismo, aires nostálgicos a lo James Bond.

Actividades: Tras una década de recortes presupuestarios durante los años del “dividendo de la paz” que siguieron al final de la guerra fría, el servicio secreto de Su Majestad estaba poco preparado para los retos de la guerra contra el terror. Cuando el 11-S, sólo 30 de los 1.600 agentes del MI6 estaban trabajando en antiterrorismo. Desde entonces, la agencia se está empleando a fondo en el reclutamiento abierto de agentes, con métodos nunca antes empleados, como anuncios en los periódicos y la concesión de entrevistas a los agentes en activo. (Algunos de los hechos desvelados: existe una persona llamada “Q”, que diseña aparatos, como en las películas de James Bond, pero “M” se llama “C”). El MI6 ha puesto anuncios en juegos de espías para el ordenador como Splinter Cell, de Tom Clancy. Es un eco lejano de la guerra fría, cuando los reclutadores encubiertos seleccionaban a los mejores y más brillantes alumnos de Oxford y Cambridge para el trabajo de inteligencia. A pesar del encanto que ha desplegado, el MI6 ha recibido ataques de la prensa por participar, supuestamente, en la “entrega” organizada por la CIA de sospechosos de terrorismo para ser torturados en el extranjero.

El Kremlin también ha acusado a la agencia británica de intentar influir en la política nacional rusa. Sus actividades pueden no ser tan extensas como en el pasado, pero Earnest califica este cambio como “una modificación de las prioridades”, que se han orientado hacia el terrorismo de Oriente Medio, y no como un declive.




El Mossad

País: Israel

Especialidad: Combatir el terrorismo islamista, evacuar refugiados judíos.

Actividades: “Todos somos alumnos del Mossad”, afirma Earnest. Desde su fundación en 1951, “el Instituto” se ha ganado la fama de ser muy bueno y agresivo en el combate contra los enemigos de Israel. Entre sus mayores logros se encuentran la captura en Argentina del líder nazi Adolf Eichmann en 1960, la aniquilación de los planificadores de la masacre de los Juegos Olímpicos de Munich en 1972 y el asesinato de un alto cargo de Hamás con un teléfono móvil bomba en 1996.

El Mossad ha ofrecido muchas veces ayuda a los judíos que buscaban refugio en Israel. En 1984, mediante la Operación Moisés, sacó clandestinamente de Etiopía a miles de judíos falashas en avión. La agencia hizo algún esfuerzo de transparencia y apertura en los 90. Una muestra de ello fue la publicación del nombre de su director por primera vez, pero bajo el Gobierno de Ariel Sharon el jefe recuperó el carácter clandestino y oscurantista. Algunas informaciones apuntan a que los servicios israelíes tenían un agente o un confidente en las instalaciones sirias que Tel Aviv bombardeó en septiembre de 2007.

Oriente en armas

ORIENTE EN ARMAS

Oriente Medio está viviendo la mayor y más veloz carrera de armamentos del mundo, y ahora todos quieren ser nucleares. Israel ya lo es y las aspiraciones de Irán están extendiéndose por toda la región. ¿Quién arrojará la primera bomba?


En el Libro de los Jueces, el guerrero judío Sansón, dotado de una fuerza sobrenatural, es seducido por la filistea Dalila para que le revele el secreto de su poder. Cuando ella le corta la melena, sus compinches le capturan y le dejan ciego. En su ira vengativa, Sansón derriba dos columnas de un templo en Gaza, que al derrumbarse acaba con su vida... y con la de miles de filisteos. Fue el primer acto de sacrificio suicida. Según la Biblia, en aquellos tiempos los filisteos, que disponían de armas de hierro, prohibían a los israelitas tener herreros por temor a que adquirieran los medios necesarios para competir en el campo de batalla. Con este pasaje bíblico en la mente, Israel llamó a su programa nuclear Opción Sansón, una estrategia desarrollada sobre todo para disuadir al enemigo (y quizá destruirle), pero también con el potencial para autoaniquilarse.

Ahora, el equilibrio de poder en Oriente Medio está cambiando. Irán es el gran vencedor de la ocupación estadounidense de Irak, y su influencia se ha ido extendiendo poco a poco a Siria y a los países del Golfo. Por contra, la influencia israelí parece haber disminuido desde el fracaso de las negociaciones de Camp David II con los palestinos en 2000. Aquel año, Israel se retiró de forma unilateral del sur de Líbano, un gesto desesperado que repitió cinco años más tarde en Gaza en 2005. Hezbolá y Hamás han pasado de ser milicias islamistas a actores elegidos en las urnas con el firme apoyo de Teherán. Mientras, los regímenes árabes moderados siguieron reclamando un amplio acuerdo de paz con Israel mediante la iniciativa de la Liga Árabe, presentada en Beirut en 2002 y resucitada en Riad en 2007, a la que Israel no respondió. En una región en la que seguridad es sinónimo de estabilidad, la carrera de armamentos no es nada nuevo, pero la diferencia es que en los próximos años habrá dos potencias nucleares. Más allá de las alertas sobre guerras apocalípticas de los más agoreros, la respuesta sobre cómo podrá avanzar, y quizá terminar, este prolongado conflicto puede hallarse en los orígenes bíblicos y en la misma historia del Estado de Israel.

Tel Aviv disfruta de la hegemonía regional gracias a la habilidad del sionismo para lograr el apoyo de las superpotencias antes y después del Holocausto, una tragedia que despertó una enorme simpatía hacia los judíos en la psique occidental. Mientras, las potencias coloniales europeas colocaban a gobernantes autoritarios en los países árabes para asegurarse el lucrativo recurso energético que constituía el petróleo. Con un colonialismo en declive y un nacionalismo árabe en ascenso, los satélites de Estados Unidos y de la Unión Soviética chocaron en frentes como Oriente Medio y Asia Central. El gran juego del siglo XIX entre la Rusia zarista y la Gran Bretaña victoriana continuó en el XX entre un EE UU capitalista y Moscú y sus aliados. Tel Aviv se convirtió en el amigo más poderoso de Washington en Oriente Medio, una cooperación intensificada debido al atentado del 11-S, y comenzó una nueva guerra fría marcada por un telón verde a lo largo de todo el mundo arabemusulmán y alrededor de un Irán cada vez más irascible y menos receptivo.

El impasse actual entre Occidente y Teherán tiene que ver con la necesidad de mantener la supremacía nuclear de Israel en la región. En 1949, poco después de la proclamación del Estado hebreo, el primer hombre en ocupar el cargo de primer ministro del país, David Ben Gurión, puso en marcha un programa nuclear que la Casa Blanca no respaldó. Sin embargo, Francia y Gran Bretaña aspiraban a recuperar un punto de apoyo en Oriente Medio y querían castigar al líder panarabista egipcio Gamal Abdel Nasser por nacionalizar el Canal de Suez. En 1954, Francia aceptó ayudar a Israel a convertirse en una potencia nuclear. París y Tel Aviv, de paso, acordaron detener a Nasser y otros regímenes radicales y, en 1956, el Ejército israelí invadió la península del Sinaí junto con Francia y Gran Bretaña. Washington y Moscú rechazaron de inmediato la intervención trilateral, pero, a cambio de su papel en aquella aventura, Tel Aviv obtuvo información sobre investigación nuclear y promesas materiales. De Gaulle envió cientos de técnicos al pequeño nuevo país y le ayudó a construir un reactor nuclear de 24 megavatios en 1958 en Dimona, en el desierto del Neguev. Israel ocultó su programa atómico a Washington durante años aduciendo que la instalación era una fábrica textil, más tarde una central de extracción de agua y después una planta desalinizadora. Sin embargo, según el historiador israelí Tom Segev, a mediados de los 60 ya extraía plutonio, e incluso pensó en llevar a cabo una prueba nuclear contra sus vecinos árabes antes de la guerra de 1967. El test no llegó a materializarse, pero se inauguró en la región una estrategia de disuasión: la idea central de la Opción Sansón.

Israel posee un arsenal de 200 cabezas nucleares, según el periodista británico Jonathan Cook. Pero, como en el caso del guerrero bíblico, su fuerza se ha convertido en una carga más que en una ventaja, al fomentar entre sus vecinos la proliferación de armas y dispositivos nucleares. En gran parte como respuesta al poder atómico de Israel, Irán argumenta: si ellos tienen la bomba, ¿por qué no nosotros? Con la excusa de desarrollar energía nuclear para usos civiles, Teherán ha lanzado un ambicioso programa de enriquecimiento de uranio que, según ha reconocido el presidente Ahmadineyad, supondrá pasar de 3.500 centrifugadoras operativas a 9.000 en la planta nuclear de Natanz, una cantidad que, según los expertos, sobrepasa la necesaria para usos civiles.

El régimen de los ayatolás inició su programa nuclear en 1985, empleando como modelo el diseño de las centrifugadoras P-1 paquistaníes, para crear uno propio más tarde: el IR-2 (iraní de segunda generación), con la última tecnología. Hacen falta unas 1.200 centrifugadoras de este tipo para fabricar una bomba nuclear. Irónicamente, fue bajo el régimen del sha (y con el visto bueno de Estados Unidos) cuando se dieron los primeros pasos para hacer llegar la energía nuclear a la entonces Persia. Con la Revolución Islámica, el sha murió en el exilio y a EE UU le salió el tiro por la culata.

REACCIÓN EN CADENA

Aunque se cree que a Irán le faltan varios años para fabricar armas nucleares, sus aspiraciones han generado una onda expansiva en todo Oriente Medio. Ha empezado la carrera: Egipto, Jordania, Marruecos, Libia, Argelia, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y otros pretenden entrar en ese club. EE UU firmó un acuerdo sobre energía atómica con Bahrein en marzo de 2008, tras el pacto bilateral de Francia con EAU, en enero de 2008, por el que va a entregar un reactor de 4.000 millones de euros para el programa de energía nuclear de los Emiratos. A cambio, el Gobierno de este país aceptó acoger una base militar francesa de forma permanente cerca de Abu Dhabi, que albergará, en principio, a 500 soldados. Un mes más tarde, la compañía estatal gala Areva firmó con tratos independientes por 84 millones de euros para proporcionar energía a la isla de Palm Deira, en Dubai, el mayor proyecto insular artificial del planeta. Al apoyar de forma tan explícita las intenciones de Washington en Oriente Medio, París parece estar sustituyendo a Londres como gran aliado transatlántico. Aparte del refuerzo de tropas, hasta 165.000 soldados en Irak, Estados Unidos mantiene otros 40.000 soldados en otras bases en Qatar, Bahrein y Arabia Saudí.

Tras la invasión iraquí de Kuwait, la presencia militar estadounidense en el corazón de dar al islam (la casa del islam) facilitó a los extranjeros el acceso al petróleo de la región y revivió las comparaciones con la ocupación de los cruzados, aprovechadas por el renegado de la casa Saud, Osama Bin Laden, que culminaron una década más tarde en los atentados del 11-S. Por miedo a un contagio del caos tras el estallido del conflicto de Irak de 2003, y con el fin de mostrar su adhesión a la guerra contra el terror, Arabia Saudí empezó a construir una verja electrificada alrededor de sus fronteras para impedir el paso de rebeldes y aplastar cualquier disidencia interna, empleando una vez más miles de millones de sus petrodólares en comprar material militar a EE UU para proteger al régimen de los grupos islamistas.

En paralelo a la carrera nuclear, se llevan a cabo enormes acuerdos de venta de armas, y ambas cosas se remontan varias décadas. Con independencia de lo (in)útiles que puedan ser los aviones de combate para luchar contra los insurgentes, la venta a Riad de 72 cazas Eurofighter Typhoon que negoció para 2006 la empresa británica BAE Systems ascendía a 15.000 millones de euros. Y no era más que la última parte de los acuerdos de Al Yamamah de compraventa de armas entre Reino Unido y Arabia Saudí –que suponían la transferencia de tecnología estadounidense–, pendiente desde la era Thatcher, en los 80. En diciembre de 2006, el entonces primer ministro británico Tony Blair afirmó que armar al reino de los Saud era una acción de seguridad nacional porque “corrían peligro vidas británicas inocentes”. Asimismo, obligó a la Oficina de Grandes Fraudes (en inglés, SFO) a cerrar el caso contra la empresa, afiliada alMinisterio de Defensa británico, que estaba acusada de sobornos en la venta a Riad de aviones Hawk y Tornado, entre otros materiales militares, en 1985, dentro del que fue hasta entonces el mayor acuerdo de armas de la historia de Reino Unido, valorado en 86.000 millones de dólares. A pesar del veto de Blair (¡hoy, enviado especial del Cuarteto para OrienteMedio y defensor de la creación de un Estado palestino en 2008!), el pasado abril se reabrió la causa contra la compañía. En ella, por cierto, el príncipe saudí Bandar, ex embajador enWashington e hijo del príncipe heredero Sultán, aparece como sospechoso de desfalco en relación con un Airbus y 2.000 millones de dólares que empleó para adquirir propiedades inmobiliarias en EE UU.

Mientras BAE Systems se defendía de las acusaciones de corrupción, Estados Unidos, que también investigaba el asunto, detuvo a varios directivos de la empresa en el aeropuerto de Houston (Texas). Las megamultinacionales no han tomado el relevo, todavía. Y, si lo hacen, Estados Unidos prefiere utilizar las suyas para mantener el monopolio del comercio de armas en Oriente Medio.

ISRAEL, MÁS GOLIAT QUE NUNCA

La venta de armamento no es sólo increíblemente lucrativa, sino que crea una interoperatividad militar entre las fuerzas estadounidenses y las del país comprador, ya que los contratos van acompañados de un paquete de mantenimiento logístico y de formación que asegura que la relación durará entre 10 y 20 años, con la consiguiente elaboración de acuerdos bilaterales para reforzar las alianzas regionales. Esto explica los acuerdos de compraventa de armas por valor de 20.000 millones de dólares entre EE UU y los Estados árabes moderados, anunciados en agosto de 2007. Arabia Saudí se lleva la mayor proporción, pero Kuwait, Qatar, Omán, Bahrein y los cinco emiratos también recibirán una nada desdeñable porción de la tarta durante los próximos 10 años. Asimismo, Egipto ha renovado su acuerdo pendiente por 13.000 millones de dólares.

Estos grandes pactos surgieron como preparación a la conferencia de Annapolis (EE UU) en noviembre de 2007, que pretendía dar un empujón a la paz entre Israel y Palestina. Y preocupaba poder asegurar que Tel Aviv conservara la ventaja militar cualitativa, así que Washington aumentó su oferta a Israel en un 25%, hasta 30.000 millones de dólares para la próxima década. Israel conserva su hegemonía militar regional y Estados Unidos puede seguir apuntalando a sus aliados suníes con nueva tecnología, como los paquetes de municiones de ataque directo conjunto para Arabia Saudí, que pueden suministrar armas guiadas por satélite para los aviones F-15 Strike Eagle comprados a EE UU en los 90. Como repitieron los secretarios de Estado, Condoleezza Rice, y Defensa, Robert Gates, en Yeda (Arabia Saudí) el 1 de agosto de 2007: “Esto no es nada nuevo”. Tenían razón sobre los pactos de venta de armas y sobre las aspiraciones a convertirse en potencias nucleares.

La dependencia del gas natural y del petróleo sale cada vez más cara, a medida que los precios, desde la guerra de Irak de 2003, siguen subiendo hasta niveles inauditos. Egipto, por ejemplo, está intentando diversificar sus fuentes y ha creado un Consejo Supremo de la Energía con el fin de elucubrar el modo de obtener un 20% de sus necesidades energéticas de fuentes renovables, como la energía solar, la eólica y la nuclear. Desde los 40, los científicos de ese país estudian cómo desarrollar su capacidad nuclear, sobre todo en el centro de investigaciones de Inshas (al norte de El Cairo), por cierto, el mismo lugar en el que los jefes de Estado árabes se reunieron en mayo de 1946 y decidieron que Palestina debía seguir siendo árabe y que el sionismo constituía una amenaza para esa nación y otros países hermanos. El sionismo ganó la guerra de 1948, y más tarde, en 1967, Israel aplastó a los ejércitos árabes vecinos y terminó con el movimiento panarabista de Nasser, con lo que las aspiraciones nucleares de Egipto quedaron aplazadas. Sin embargo, hoy, Rusia es el primer candidato a suministrar a El Cairo combustible que le permita volver a poner en marcha su central. Asimismo, en 2005, Moscú acordó facilitar combustible de uranio poco enriquecido para el reactor nuclear de agua ligera cerca de Bushehr, en el sur de Irán, durante los próximos 10 años.

ASIMETRÍA REGIONAL

La diplomacia no ha logrado detener el programa nuclear iraní, que es percibido como una amenaza existencial contra Israel. La propuesta estadounidense de internacionalizar las actividades de enriquecimiento de uranio de Teherán y convertirlas en un programa multilateral no ha tenido respuesta y el Alto Representante de la UE, Javier Solana, no ha podido negociar la interrupción del programa iraní. En la primera división del poder internacional, la Unión Europea tiene escasa credibilidad en Oriente Medio y Asia Central, porque el poder blando europeo en escenarios como Afganistán, Irak y Palestina es percibido en esas regiones como un mero instrumento de la política exterior de poder duro de Estados Unidos.

Un ejemplo de lo que quiere hacer Washington en Oriente Medio es el adiestramiento de batallones de la Guardia Presidencial y las Fuerzas de Seguridad Nacional palestinas en la Academia Internacional de Entrenamiento de la policía en Jordania, al este de Ammán, la misma base utilizada por Estados Unidos para formar a la policía iraquí. Esto no es más que la antesala de las repercusiones que puede tener el informe estratégico encargado recientemente por Condoleezza Rice al general James Jones, enviado especial de EE UU para la seguridad en Oriente Medio, sobre la manera de encajar la solución de dos Estados (Israel/Palestina) en una estructura de seguridad regional.

No obstante, la posición de la Unión Europea junto a EE UU ha suavizado las políticas israelíes y de los neocons. En Líbano, importantes Estados miembros de la UE, como España e Italia, han evitado incluir el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas para la misión reforzada en el país de los cedros (UNIFIL-2), que les habría autorizado a disparar a voluntad y a desarmar a las milicias libanesas por la fuerza. Al poner fin al bloqueo marítimo israelí de Líbano y ayudar a tranquilizar el sur, UNIFIL-2 ha hecho ganar varios puntos a Europa. Las escasas armas enviadas por Estados Unidos al Ejército libanés fueron una buena idea –Beirut necesita adquirir la capacidad de hacer respetar su soberanía–, pero la presión estadounidense sobre el primer ministro, Fuad Siniora, para que despidiera al jefe de seguridad del aeropuerto de Beirut y desmantelara el sistema de telecomunicaciones de Hezbolá fue una clara afrenta para la milicia chií. Ésta reaccionó en mayo de 2008 con la toma de la capital y de otras zonas del país, del mismo modo que Hamás se hizo con el control de Gaza en junio de 2007, cuando Washington apoyó los intentos de Mohamed Dahlan, el hombre fuerte de Al Fatah, por controlar los pasos fronterizos de la franja.

Los paralelismos entre Palestina y Líbano son abundantes. Ambos movimientos islamistas han pedido la reconciliación con los grupos laicos para formar gobiernos de unidad nacional, han sido rechazados y etiquetados de peones de Irán, se han declarado victoriosos tras disparar cohetes sin cesar durante ataques israelíes y han obtenido representación democrática en sus respectivas elecciones. Y ambos están rearmándose y mejorando sus misiles: Hezbolá tiene proyectiles Fajr Katyusha de largo alcance, dirigidos contra Tel Aviv, y Hamás ha mejorado la calidad y la precisión de sus cohetes caseros Qassam, que esta primavera cayeron por primera vez más allá de Ashkelon (a 15 kilómetros de la frontera de la franja de Gaza). Los dos movimientos, el chií Hezbolá y el suní Hamás, comparten la voluntad de perder la vida por su causa: la muerte a cambio de acabar con la ocupación israelí de Palestina y Líbano, por no hablar de la oposición islamista a la presencia militar de Estados Unidos en Irak.

La incapacidad israelí para ganar las batallas asimétricas contra estos movimientos de resistencia ha animado aún más a EE UU a renovar sus envíos de armas. Después de la guerra de 2006 entre Israel y Líbano, Tel Aviv puso en marcha un plan de mejora militar de cinco años. El proyecto Tefen 2012, con un coste de 60.000 millones de dólares, modernizará y completará los arsenales actuales del Ejército con cientos de vehículos de combate Stryker, escuadrones de nuevos aviones de combate F-35 Joint Strike, varios buques de combate de costa, más misiles y carros de combate Merkava. Además, aunque el objetivo del sistema Arrow, financiado por EE UU, es interceptar misiles balísticos de largo alcance procedentes de Irán, Israel también está desarrollando programas de defensa de corto y medio alcance llamados Honda de David y Cúpula de Hierro, para interceptar los proyectiles Fajr Katyusha de Líbano y los cohetes Qassam mejorados de Gaza. Además, Tel Aviv, como El Cairo, sigue recibiendo de forma gratuita excedentes de defensa y de armas desde Estados Unidos, y ha superado a Gran Bretaña como cuarto exportador de material bélico del mundo, según fuentes oficiales israelíes, con sus mercados principales en India y China.

Como sugiere la elección del nombre Honda de David, Israel sostiene que está siendo atacado por un Goliat filisteo, y que eso justifica los ataques preventivos contra sus enemigos. En verano de 2006 intentó aniquilar a Hezbolá, y en septiembre de 2007 atacó Siria para destruir un supuesto reactor nuclear secreto. Un día después de que Israel anunciara la reducción de la cantidad de tropas que había acumulado en los Altos del Golán (tal como Ehud Olmert informó a Damasco, a través de la Liga Árabe), Israel atacó las instalaciones del norte de Siria conocidas con el nombre en clave de Al Kibar, dotadas, en teoría, de material nuclear procedente de Corea del Norte y que trabajaban para Adbul Kader Jan, el padre de la bomba paquistaní. A pesar de la propaganda, el objetivo era el mismo que cuando Israel bombardeó la planta de Osirak (Irak) en 1981: impedir una posible paridad nuclear. En 2004, Israel se negó a revelar su capacidad al OIEA, pero dos años después Olmert declaró de forma implícita que su país posee armas nucleares y que las maniobras del régimen de los ayatolás tienen como fin obtener esa misma capacidad. Al mismo tiempo que sigue sancionándose a Irán, Israel firmó otro acuerdo nuclear con EE UU, en abril de 2008, para mejorar la seguridad y la tecnología en Dimona.

Antes de la incursión israelí en el norte de Siria, el presidente iraní visitó Damasco. De aquella visita, realizada en julio de 2007, salió un acuerdo de venta de armas entre ambos países por mil millones de dólares, que incluía misiles tierra-tierra y sistemas de combate anticarro y antiaéreos procedentes de Rusia y Corea del Norte, según afirmó el diario israelí Haaretz. Ante el temor de que este contrato fuera una realidad o para intentar romper el creciente chií Olmert inició conversaciones de paz con Siria, a través de Turquía, el pasado mayo, y con Líbano, en junio, por presión estadounidense. Pero ni la paz ni la frágil tregua en Gaza anularán la influencia regional de Irán. Es demasiado tarde. Teherán controla ya partes de Irak y tres islas de los emiratos, goza de firmes vínculos económicos con el golfo Pérsico y con Siria, y apoya a Hezbolá y Hamás como puntas de lanza contra Israel. Mientras los movimientos que dominan respectivamente Líbano y Gaza muestran cómo el poder político está cambiando en Oriente Medio, la inyección masiva de armas está echando más leña al fuego. Y ni todas las tropas estadounidenses estacionadas en Afganistán, Irak y Arabia Saudí, ni todos los buques estadounidenses presentes en el Mediterráneo y ante las aguas territoriales iraníes van a ser un obstáculo para el poder persa. A la vista de su inclinación por los ataques preventivos, es muy posible que Israel sea el primero en arrojar la bomba. Recordemos a Sansón: “Los que mató al morir fueron muchos más que los que había matado durante su vida” (Jueces, 16:30).


Cinco misiones reales para 007

CINCO MISIONES REALES PARA 007

James Bond busca venganza en su nueva película, Quantum of Solace, que se estrena en España el 21 de noviembre. Pero aquí, en el mundo real, los servicios de inteligencia necesitan desesperadamente un superespía que resuelva algunos de sus mayores interrogantes. He aquí cinco misiones para el Agente 007.



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¿Quién ha consegido la bomba-H?

Misión: Infiltrarse en los programas de armamento nuclear de India, Pakistán y Corea del Norte y averiguar quiénes poseen la bomba de hidrógeno.

Resumen: Durante mucho tiempo se ha dado por supuesto que estas potencias nucleares menores cuentan con armas atómicas de nivel inferior. En los tiempos de la guerra fría, sólo las grandes superpotencias tenían capacidad para lograr avances en armamento nuclear, como desarrollar la bomba de hidrógeno. Pero los obstáculos ya no son tan insalvables. “La idea está ahí”, dice el director de la web de noticias de defensa y espionaje GlobalSecurity.org, John Pike, que añade que la capacidad de computación disponible para diseñar un artefacto y hacer pruebas está años luz por encima de la que tuvieron a su disposición los científicos de la época de la guerra fría. Y los materiales necesarios, como el plutonio, el uranio y el tritio, están al alcance de cualquier país con una central nuclear. Se piensa que Israel, cuyo programa atómico con fines militares es relativamente pequeño, ya posee la bomba-H. Esta arma es unas mil veces más potente que la que arrasó Nagasaki en la Segunda Guerra Mundial.

¿Los nuevos miembros de club nuclear poseen sólo armas tan potentes como la bomba de Nagasaki? Consideremos el caso de Corea del Norte, cuya pequeña prueba en 2006 fue considerada por muchos un fracaso debido a su escasa potencia. Pike no cree que los norcoreanos sean “peones ignorantes” y se pregunta si el pequeño artefacto no podría utilizarse para detonar otro mayor y más peligroso de hidrógeno. La bomba-H también podría complicar ciertos conflictos, como la eterna disputa entre India y Pakistán por Cachemira.



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¿Podría China dominar los mares?

Misión: Espiar a los oficiales de mayor rango de la Marina del Ejercito de Liberación Popular chino. Averiguar su potencia bélica actual y sus planes de expansión para el futuro.

Resumen: En los últimos 10 ó 15 años, China ha modernizado muchísimo su Ejército, y a principios de este nuevo siglo se embarcó en uno de los mayores incrementos de medios militares del mundo. El presupuesto en esta área se ha disparado de 14.600 millones de dólares (11.671 millones de euros) en 2000 a 57.200 millones este año, gran parte de ellos destinados a aumentar los sueldos. Pero casi todos los analistas piensan que el énfasis puesto en las lanchas de desembarco y ambiciosos buques de asalto diseñados para transportar tanques, vehículos armados y tropas indica que China está armándose con vistas a una posible invasión de Taiwan. Aunque esta posibilidad es alarmante en sí misma, aún no significa que Pekín pretenda desafiar a Estados Unidos en alta mar.

Para muchos expertos, la compra o construcción de un portaaviones significaría un gran aumento de la capacidad de China para hacer llegar su poder al exterior. Los analistas dicen que quizá hay en marcha un programa de desarrollo de portaaviones, y se espera que en los próximos diez años cuente con un navío operativo, pero hasta ahora Pekín ha mantenido en secreto los detalles del plan. John Pike cree que existen otros indicadores a los que deberíamos prestar atención. Los nuevos buques hospital chinos, por ejemplo, pueden indicar que el gigante asiático está preparándose para batallas navales lejos de casa. “Hemos visto como empiezan a disponer de medios para llegar al siguiente nivel, no sólo a Taiwan sino ahora al Mar del Sur de China”, dice.



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¿Quién proporciona la riqueza energética de Rusia?

Misión: Ganarse la confianza de los directivos del sector del gas natural ruso. Averiguar sus intenciones en Asia Central.

Resumen: En la actualidad, Rusia tiene bajo su control los yacimientos de gas natural de Turkmenistán, Uzbekistán y Kazajstán. Aunque suministra una quinta parte del gas de Europa, el monopolio energético estatal Gazprom sólo dispone de recursos para atender la demanda interna rusa. La empresa consigue el resto en los países de Asia Central, cuyas exportaciones de gas actualmente deben circular por gaseoductos controlados por Rusia antes de ser vendidos a la Unión Europea. Esta situación hace que el suministro energético europeo esté a merced del Gobierno de Moscú.

Varios grupos han estado compitiendo por construir gaseoductos para puentear a Rusia. Hasta ahora, China parece ser la que más éxito ha tenido, llegando a un acuerdo con Kazajstán para importar parte de las inmensas reservas de gas del país a través de gaseoductos que evitan el territorio ruso. La incapacidad de Europa para hacer lo mismo se debe en parte a ciertas carencias de información. Charles Esser, analista de International Crisis Group, con sede en Bruselas, dice que siguen sin estar disponibles datos precisos sobre las reservas reales de gas de Gazprom, las proporciones de las inversiones rusas en Asia Central y acerca de la calidad de éstas, lo que hace que sea difícil conseguir acceder a esos suministros asiáticos. Mientras no se conozca esta información, la seguridad energética de Europa seguirá siendo incierta.



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¿A qué tribus sobornar?

Misión: Viajar a las regiones montañosas pastunes de Afganistán y reunir información sobre los jefes tribales. Averiguar quiénes tienen conexiones con los talibanes y si es posible seducirles con dinero u otros incentivos.

Resumen: A medida que los talibanes se han ido retirando hacia las regiones pastunes cercanas a la frontera con Pakistán, se ha hecho cada vez más difícil combatirlos. Las fuerzas de la Coalición no son capaces de distinguir a las tribus locales de los talibanes, causando víctimas indeseadas que sólo sirven para fomentar la insurgencia.

John Pike cree que es fundamental identificar las posibles grietas entre los jefes tribales pastunes y los talibanes. En lo que se ha denominado el despertar suní en Irak, las tribus suníes en Anbar y otras provincias se rebelaron contra Al Qaeda con ayuda estadounidense, creando un eficaz movimiento contrainsurgente. Convencer a los jefes pastunes de que hagan lo mismo contra los talibanes podría ayudar a invertir la corriente en Afganistán, pero antes el Ejército de EE UU debe saber a cuáles es posible persuadir. Lo que más necesitan las fuerzas de la coalición, dice Pike, es un análisis global de la estructura social de las tribus, igual que se hizo en Irak con éxito.



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¿Quién sucederá a Kim?

Misión: Infiltrarse en el entorno próximo del líder norcoreano Kim Jong Il y averiguar quién es el candidato a sucederle.

Resumen: Informaciones sin confirmar dicen que Kim, que en la actualidad tiene 66 años, probablemente sufrió un derrame cerebral en agosto y desde entonces está recuperándose. Las filtraciones indican que aún mantiene el control del régimen, pero no está claro quién tomará las riendas de esta potencia nuclear en caso de que se produzca un fatal desenlace. Ken Gause, de CNA, un think tank que trabaja para el Pentágono, cree que las tres principales alternativas son: una sucesión dinástica, el surgimiento de un hombre fuerte en el Ejército, o un Gobierno colectivo. A sus dos hijos menores se los considera inexpertos, y el mayor, Kim Jong Nam, puede haber caído en desgracia tras ser pillado intentando colarse en Japón para ir a Disneylandia. La aparición de un hombre fuerte en el Ejército no parece probable, ya que el líder norcoreano se ha cuidado de eliminar a cualquier posible rival dentro del régimen.

La mayoría de los expertos parecen estar de acuerdo en que si Kim muere o se queda incapacitado surgiría alguna forma de Gobierno colectivo en torno a la Comisión Nacional de Defensa, que controla el Ejército y, actualmente, está presidida por el Querido Líder. Gause piensa que entre los candidatos que la Comisión podría elegir para el máximo cargo se encuentran un cuñado de Kim, Chang Song Taek, que se cree que supervisa los organismos de seguridad interna del Estado, y Yi Che Kang, una figura prominente del aparato del partido. Si ya hay diseñado un plan sucesorio, admite Gause, una transición bien organizada podría en último término desembocar en reformas, si bien “nadie va a aventurarse hasta sentirse suficientemente seguro de que no habrá una reacción por parte del resto de la dirección colectiva”. En el otro extremo, una lucha por la sucesión podría conducir a una política aún más aislacionista hasta que el poder se consolide.

Generales rebeldes

LA LISTA: GENERALES REBELDES

Cinco mandos del ejército que decidieron tomarse la justicia por su mano.


El general tailandés retirado Khattiya Sawatdipho recibió de forma dramática un tiro en la cabeza hace unos días mientras daba una entrevista a un reportero en una calle de Bangkok. Khattiya llegó a ser uno de los más destacados mandos del Ejército tailandés, y afirma haber trabajado estrechamente con la CIA en los 80 para acabar con los rebeldes comunistas del sur del país. Pero después de que su amigo el ex primer ministro Thaksin Shinawatra fuera depuesto desertó para unirse a los camisas rojas, los manifestantes antigubernamentales del país. Este caso de un gobierno que pierde el control sobre un destacado militar no es ni mucho menos un incidente aislado.

Puede que los gobiernos obtengan su poder del “uso legítimo de la fuerza física”, como argumentaba el sociólogo Max Weber, pero existe una tensión natural entre los líderes que mandan directamente esa fuerza -los generales- y los políticos ante quienes responden. He aquí cinco casos en que los mandos militares han amenazado, para bien o para mal, la estabilidad de los mismos gobiernos que juraron servir.


LAURENT NKUNDA

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País: República Democrática del Congo

Situación actual: Bajo arresto domiciliario en Ruanda, procesado.

Rebelión: Pocos mandos militares pueden presumir de haber luchado en tantos conflictos, ejércitos, bandos y países como el señor de la guerra Laurent Nkunda. Originario del este del Congo, y de etnia tutsi, estudió psicología en la universidad antes de marcharse a Ruanda para luchar con los rebeldes tutsis que en última instancia derrocaron al Ejecutivo del país, dominado por los hutus, durante el genocidio de 1993.

Más tarde Nkunda regresó a su país y lucho con los grupos rebeldes tutsis, que contaban con el apoyo de Ruanda, en la primera y segunda guerras civiles del Congo. Después de que su grupo, el Reagrupamiento Congoleño para la Democracia, se uniera al Ejecutivo en 2003, se incorporó a las Fuerzas Armadas nacionales como coronel y fue pronto ascendido a general. Pero Nkunda se impacientó bajo el liderazgo de Kinshasa y formó su propia milicia para perseguir a los hutus rebeldes en el este del Congo.

Las fuerzas de Nkunda han sido ahora acusadas de miles de asesinatos, del desplazamiento de cientos de miles de personas, de reclutar a niños soldados y de usar las violaciones como arma de guerra durante lo que ha pasado a ser conocido como el Conflicto de Kivu en el este del Congo. A pesar de todo esto, se cree que el actual Gobierno tutsi de Ruanda estuvo apoyando a Nkunda como protección contra el regreso de las milicias hutus que perpetraron el genocidio. A finales de 2008, no obstante, Kigali varió su postura, accediendo a dar caza a los hutus en cooperación con el Ejecutivo congoleño. Esto convirtió a Nkunda -que rechazaba categóricamente la cooperación con Kinshasa- en un estorbo, por lo que fue detenido en una operación conjunta entre Ruanda y Congo en enero de 2009.

SARATH FONSEKA

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País: Sri Lanka

Situación actual: Bajo custodia militar. Procesado por incitar a la violencia, inmiscuirse en la política mientras vestía uniforme y corrupción.

Rebelión: Fonseka pasó casi cuatro décadas combatiendo a la insurgencia de los Tigres Tamiles como oficial del Ejército de Sri Lanka y fue uno de los más distinguidos y reconocidos militares de este conflicto. En mayo de 2009, siendo el más alto mando de las Fuerzas Armadas del país, dirigió el brutal asalto final que aplastó a los últimos restos del grupo rebelde y mató a su famoso líder Velupillai Prabakharan.

Pero en vez de aprovechar para disfrutar de la gloria de su triunfo, Fonseka dimitió del Gobierno por una disputa con el presidente, Mahinda Rajapaksa, a quien acusó de intentar relegarle dentro del Ejército y de acaparar el protagonismo por la victoria. Fonseka se presentó a las elecciones presidenciales del pasado enero compitiendo contra Rajapaksa y, en un extraño giro de los acontecimientos, se ganó el apoyo de la minoría tamil del país.

Sin embargo, acabó sufriendo una contundente derrota en los comicios y más tarde se quejó de fraude y acusó al Ejecutivo de intentar asesinarle. Amenazó también con testificar en un tribunal internacional de crímenes de guerra contra el presidente. Fonseka fue detenido en febrero bajo los cargos de haber intentado derrocar el Gobierno como jefe militar.

HAMID GUL

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País: Pakistán

Situación actual: En libertad en Pakistán. Declarado terrorista por India y Estados Unidos.Rebelión: Gul es un símbolo emblemático de los turbios lazos históricos que vinculan a los servicios de inteligencia estadounidenses y paquistaníes con los grupos de militantes más peligrosos del sur de Asia. Protegido del ex líder militar Zia ul Haq, Gul fue director de la poderosa agencia de los servicios de inteligencia de Pakistán (ISI) a mediados de los 80 y trabajó estrechamente con la CIA y la inteligencia saudí para apoyar el levantamiento muyahidín contra la URSS. Tras el fin de la guerra afgana, se convirtió en un acérrimo antiamericano cuando EE UU condenó el programa nuclear clandestino de Pakistán.

Como jefe del ISI, Gul fue el padrino de la estrategia paquistaní de librar la guerra contra India desde la distancia mediante el apoyo a los grupos militantes de Cachemira y Punjab. Entre los grupos que supuestamente alimentó está Lashkar e Taiba, la organización yihadista a la que se acusa de los atentados de 2008 en Bombay.
Desde que abandonara el ISI, Gul ha emergido como un destacado experto y provocador, ofreciendo apoyo verbal (y, según India, material) a Al Qaeda, los talibanes y otros grupos militantes. Ha admitido públicamente ser miembro de Ummah Tameer e Nau, un grupo de antiguos miembros del ISI que ha sido clasificado como banda terrorista por Estados Unidos y vinculado al propósito de Bin Laden de conseguir armas atómicas. Gul ha manifestado repetidamente su creencia de que los ataques del 11-S fueron un “trabajo desde dentro” perpetrado por el Gobierno estadounidense.

Gul ha sido también un elemento irritante y peligroso para varios ejecutivos paquistaníes. La ex presidenta Benazir Bhutto le acusó de intentar matarla (cuando ésta fue finalmente asesinada en 2007 como era previsible Gul echó las culpas a EE UU), participó en manifestaciones contra el general Pervez Musharraf, y fue brevemente detenido por sus acciones. Gul ha sido descrito como un “ideólogo político del terrorismo” por el actual presidente Asif Ali Zardari.

RAÚL BADUEL

Juan Barreto/AFP/Getty Images

País: Venezuela

Situación actual: En la cárcel

Rebelión: El presidente venezolano, Hugo Chávez, quien una vez fuera también un coronel rebelde que intentó derrocar al Gobierno en un fallido golpe militar en 1992 y que fue elegido presidente en 1999, tiene su propio comandante problemático encarnado en su antiguo secretario de Defensa Raúl Baduel. Éste fue en el pasado un pilar fundamental de la Revolución Bolivariana de Chávez y acudió en su ayuda cuando el presidente fue derrocado por un breve periodo en un intento de golpe en 2002.

Baduel ascendió hasta convertirse en el ministro de Defensa, pero Chávez en 2007, acusándole de abuso de poder por sus intentos de cambiar la Constitución para seguir manteniéndose en la presidencia. La contundente oposición de Baduel fue uno de los principales factores a los que se atribuyó la derrota de Chávez en un referéndum sobre los cambios constitucionales celebrado ese año.

En 2008, Baduel fue detenido y sentenciado a ocho años en prisión bajo acusaciones de corrupción, que sus seguidores afirman que son inventadas, y se le ha prohibido ejercer nunca más un cargo público. Sin dejarse intimidar, Baduel continúa atacando a Chávez desde prisión usando Twitter.

CETIN DOGAN

País: Turquía

Situación actual: Hospitalizado por su alta presión arterial, a la espera de juicio.

Rebelión: El Ejército turco se ha considerado a sí mismo como el guardián de la estabilidad del país y de las tradiciones seculares y ha intervenido para derrocar a gobiernos civiles cuatro veces desde la fundación de la república moderna en 1920. La llamada “Conspiración del martillo” de 2003 fue, dependiendo de a quién se pregunte, la última de estas intervenciones, o una acusación inventada por el gobierno islamista civil del país para intimidar a sus oponentes seculares.

Según documentos publicados por los medios de comunicación turcos que fueron supuestamente escritos por Dogan, un general de cuatro estrellas ahora retirado, durante una conferencia de entrenamiento en 2003, el Ejército turco estaba planeando una serie de acciones encubiertas para provocar una crisis y preparar el escenario para un golpe militar. Éstas incluían derribar un caza turco y hacer que pareciera que Grecia lo había atacado y fingir atentados perpetrados por grupos islamistas en mezquitas, puestos militares y otros lugares de Estambul. En los documentos, los conspiradores exponían su supuesto propósito de “eliminar de una vez por todas, todas las causas que impiden el funcionamiento del Estado democrático secular”.

Dogan y alrededor de otros 50 generales fueron detenidos en febrero en relación con la conspiración. Él fue liberado por un juez el 2 de abril, y después arrestado de nuevo unas semanas más tarde. Actualmente, está en el hospital siendo tratado por hipertensión. Dice que la conspiración es una ficción y que “el martillo caerá sobre las cabezas de aquellos que la prepararon”. Sus partidarios creen que el acérrimo antiislamista es víctima de una encerrona organizada por extremistas religiosos o por quienes buscan dañar la credibilidad de las Fuerzas Armadas.